70 – El monje que vendió su ferrari – 5 de abril de 2013

robin sharma

El fuerte aguacero caído en Alicante minutos antes de la actividad hacía prever poca asistencia al encuentro. Aquellos que habíamos llegado empapados conversábamos convencidos de la incidencia que este efecto climatológico tendría en la actividad. Al dar por hecho que conocíamos las costumbres de los alicantinos nos pegamos un sonoro patinazo. El efecto Robin Sharma fue más fuerte que los hábitos de unos ciudadanos acostumbrados a quedarse en casa con las primeras gotas de lluvia.

Convencidos de la capacidad de convocatoria que demostraba tener “El monje que vendió su ferrari” y abalado por la exorbitante cantidad de libros vendidos en medio mundo, comenzamos el encuentro preguntándonos sobre las propiedades que han de concurrir para que un libro se convierta en best seller.

Debatimos acerca de las características que definen el estado de bienestar y antepusimos al mzona-confort1ismo el estado de “bienser”. Coincidimos en la apreciación de haber pagado un alto precio por nuestra sociedad de confort. Proclamamos la necesidad de desarrollar la vida interior. Y pusimos en valor la utilidad de los libros de autoayuda, como era el caso de la obra que nos reunía.

En relación a este último punto, tuvimos ocasión de apreciar el efecto que una obra puede tener en la vida de millones de personas. A partir de las intervenciones de los asistentes, descubrimos como algunos de ellos, tras leer el libro, decidieron levantarse por las mañanas antes que el propio sol. Uno de ellos confesó haber adquirido un nuevo hobby: fotografiar los amaneceres sobre el puerto de Alicante. Aseguró que no hay dos iguales. Otra interviniente nos confirmó la validez de repetirse mensajes positivos a modo de mantras. Esta técnica milenaria ha fortalecido su autoestima. Estas intervenciones eran apoyadas por el resto de asistentes quienes asentían con la certeza de quien ha apresado esas mismas experiencias. Como nos gusta decir en nuestro Club de Lectura: “sí, los libros nos hacen mejores”.

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El cierre se convirtió en un mensaje de optimismo. “El monje que vendió su ferrari” nos recuerda que podemos cambiar, podemos lograr una mejor versión de cada uno de nosotros. En último extremo, es una decisión personal, ¿te atreves? Por cierto, puedes leer la reseña al libro pinchando en este enlace.

surgir de nuevo tras un golpe

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