68 – Cuento de Navidad – 14 de diciembre de 2012

Crónica realizada por Ramón Sanchis

“CUENTO DE NAVIDAD”, de Charles Dickens.

El 14 de diciembre tuvo lugar un nuevo encuentro del Club de Lectura “El Libro Durmiente”, esta vez sobre “Cuento de Navidad” de Charles Dickens, magnífica obra literaria que ya es un clásico que se lee y representa cada Navidad.

Introducción sobre el autor.-

Primeramente, Vicente Penalva proyectó un documental sobre la biografía de Charles Dickens (1812-1870) para imbuirnos de su época histórica, de sus ideas y capacidad literaria. Comprendiendo el momento histórico en que vivió, se aprecia mejor la capacidad magistral de Dickens para describir su época, sus personajes y ambientes, las miserias en que estos se ven atrapados, las carencias de todo tipo y las riquezas con que sueñan. Ante la atenta mirada del autor, en sus escritos se agrandan las flaquezas humanas y los valores que sustentan a las personas sencillas en una vida rutinaria que les somete constantemente a prueba…. La pluma del magnífico escritor ha sabido dibujar fielmente la profundidad de las almas y los tipos humanos, así como las bondades y penurias de la época victoriana.

Los personajes de sus relatos, tal vez hayan escapado por un resquicio del tiempo hasta hacerse presentes ante nosotros, dado que se hallan descritos tan minuciosamente que parecen reales. Su admirable capacidad para describir las emociones y los pensamientos que atenazan a las gentes de los estratos sociales mas bajos, de aquellos que malviven como desheredados del mundo y la fortuna, confiere a sus escritos una fuerte carga social, pues aunque no se muestre como franca denuncia, pretende despertar conciencias e inclinar actitudes en favor de un mundo más humano.

Resumen de la obra.-

En el célebre “Cuento de Navidad” de Dickens, se nos presenta al Señor Scrooge, mezquino comerciante que desprecia cualquier valor humano, recibiendo la visita del espectro de su difunto socio, Jacob Marley. El fantasma de Marley dice estar encadenado por las pesadas ataduras que se forjó en vida, por lo cual intenta prevenir de sus errores a su amigo, a fin de que pueda corregir su vida, escapando así al destino nefasto que seguramente le aguarda cuando le llegue la muerte. La sombra del difunto Marley le advierte también de que aún tiene una oportunidad de enmendarse, pues prontamente recibirá la visita de tres fantasmas: el espectro de las Navidades pasadas, el de la Navidad presente, y finalmente el espíritu de las Navidades futuras. Ellos le mostrarán pasajes de su propia vida a fin de que se redima y encauce sus actos en un sentido más humano y altruista.

Debate y análisis y de la obra.-

A continuación se analizó por los ponentes la obra, propiciando un debate de ideas y un coloquio final entre todos los asistentes, dirigido por Marcos Rodes. Algunos verán en el presente cuento tan solo un canto al espíritu de la Navidad. Otros creen la obra se aprovechaba del tópico navideño, creando una atmósfera de bondad demasiado empalagosa, y tal vez falsa, donde se apela a la compasión y al remordimiento para despertar un sentimiento de amor al prójimo. En general, los ponentes se inclinan a creer, que esta narración pretende imbuir en el lector no solo una actitud respetuosa con la Navidad, lo cual es patente, sino además hacerle meditar sobre el sentido de la vida y las consecuencias de sus actos.

Dada la simbiosis que desde antaño existe entre las fiestas de Navidad y las celebraciones paganas del “solsticio” o las tradiciones del “espíritu del invierno”, tal como renace el niño-dios y el Sol de la oscuridad invernal, nos inclinamos a pensar que el relato pretende la introspección personal sobre aquello que se ha vivido, a fin de lograr un renacer interior y mejorar nuestra conducta en el nuevo año que se inicia.

El motor principal de la obra es, para algunos, el miedo del ser humano a enfrentarse con sus circunstancias; miedo a fracasar en la vida, ya sea hundido en la pobreza o por el fracaso de nuestras relaciones humanas,  miedo a sufrir o a ser herido, miedo a no ser considerado por los demás, lo cual impulsa a buscar la riqueza a toda costa, y a encerrarse en sí mismo, aislándose de los demás…

 

Técnicas literarias.-

A continuación, Ramón Sanchis analizó las técnicas literarias que adornan el presente Cuento de Navidad…

Nos hallamos ante un escrito que pertenece al género del relato, escrito en un estilo natural, didáctico, fácil de leer, no excesivamente complicado o pomposo. Es un relato coherente, que muestra una buena continuidad en las escenas que van componiendo la narración, pues se engarzan unas con otras magistralmente. De la coherencia de cada párrafo y de la perfecta relación de las ideas que se van encadenando en la secuencias de párrafos, resulta un texto de gran claridad, unidad y belleza.  Es un texto efectivo y adecuado, pues consideramos que logra el propósito que pretende.

Dickens utiliza un lenguaje esmerado, en donde las palabras se emplean en el momento adecuado, de un modo certero y expresivo. Los verbos introducidos son los más precisos, y los adjetivos califican de un modo convincente y colorista. El texto presenta una lectura elegante, plagada de ritmo y de musicalidad. Elaborado de un modo artesanal, el relato recrea tan bellas imágenes que permiten al lector “ver” las escenas con los ojos de la imaginación. Así dirá, por ejemplo:

“Construido sobre un lúgubre arrecife de rocas hundidas, a eso de una legua de la playa, contra el cual las aguas arremetían y se estrellaban todo el año, había un faro solitario. Grandes masas de algas marinas estaban pegadas a su base, y aves de tormenta —que podían suponerse nacidas del viento, lo mismo que las algas lo parecían de las aguas—, emergían y se deslizaban a su alrededor, como las olas que ellas rozaban ligeramente”.

Las descripciones de los lugares, ya sean campos, aldeas, sus callejas, tiendas y casas, a menudo recrean cuadros plagados de coloridos, aromas y sonidos, que alagan los sentidos…  

“La antigua torre de una iglesia, cuya vieja y ronca campana estaba constantemente atisbando a Scrooge a través de una ventana gótica, se hizo invisible, pero continuaban sonando las horas y los cuartos entre la neblina, con trémulas vibraciones prolongadas, como si sus dientes rechinasen en su helada cabeza, allí, en las alturas”.

Se suma también a la belleza de las descripciones la fuerza de sus metáforas, las cuales dan mayor pujanza expresiva al texto, dibujando recorridos imposibles para la imaginación…  Se dirá entonces de alguien que era “un hombre con nariz corta, mordida y roída por el frío como los perros roen los huesos…”, o bien comparará el rostro gastado de un farero con una vieja nave…

“Pero allí también dos hombres que vigilaban el faro habían encendido un fuego, que a través dela arpillera del muro de piedra gruesa, derramaba un rayo de resplandor sobre el tétrico mar. Juntando sus callosas manos sobre la tosca mesa ante la que estaban sentados, se desearon uno al otro felices Pascuas alzando su lata de grog, y uno de ellos —el más viejo, también, con toda la cara marcada y dañada por el tiempo duro y cruel, como el figurón de proa de una vieja nave podía estarlo—, púsose a cantar una ruda canción que sonaba como un verdadero temporal.

En este bello “Cuento de navidad” un narrador omnisciente, que no se corresponde directamente con ningún personaje que aparece en escena, parece capaz de conocer todo aquello que sucede, tanto en el pasado como en el futuro, e incluso las motivaciones personales, las inquietudes o sensaciones experimentadas por los personajes, llegando a entenderlos mejor que ellos mismos. Tal como si se tratase de una divinidad capaz de superar la condición humana y de estar en todo momento en cualquier lugar, el narrador omnisciente permite al escritor definir sólidos personajes, cargados de fuerza y realismo… Y esta es la mejor baza que juega el escritor. Como ejemplo, se dirá en el caso del Señor Scrooge…

“Estrujaba, retorcía, avasallaba, agarrotaba fuertemente a las personas con quienes trataba. Duro y áspero como un pedernal del que ningún acero había sacado nunca una llama generosa; reservado, introvertido y solitario como una ostra”…

Pero la descripción de los personajes —tal como ocurre en la vida real—, no se ciñe solamente a la primera impresión causada cuando éstos aparecen en escena por primera vez, sino que Dickens va completando la descripción en pequeñas dosis sucesivas, aportando leves anotaciones que delinean fielmente su figura… De este modo, Dickens le permite decir al Señor Scrooge…

“No me siento alegre en Navidad y no puedo permitirme alegrar a los holgazanes…”, añadiendo más adelante el texto… “si muriesen, sería mejor para ellos, y disminuiría así el exceso de población…”.  

O bien  se añade en el relato…

“Hasta los perros de los ciegos parecían conocerle; y cuando le divisaban acercarse, arrastraban a sus propietarios hacia portales o callejuelas, y entonces meneaban sus colas como si dijesen: ¡Que no te vea nadie es mejor a que te vea el diablo, amo que discurres en la sombra!

Tampoco se circunscriben las descripciones al aspecto físico, sino que dibujan con maestría la psicología del personaje y su mundo interior. Contemplemos, el retrato profundo que hace Dickens del Señor Scrooge…

“…Aparentaba más edad, era ya un hombre en la flor de la vida. Su rostro no mostraba aún los rasgos rígidos y crueles de los últimos años, pero ya empezaban a aparecer las señales de avaricia y preocupación. Tenía una mirada ardiente, codiciosa, intranquila, que delataba la pasión que había enraizado en sus ojos y hacia qué lado caería la sombra del árbol que estaba ya creciendo rozagante”.

Y finalmente hay que señalar que, tal como corresponde a una obra literaria de calidad, el autor intercala sabiamente profundas reflexiones que representan su aporte personal al lector, dando muestras de su valía como ser humano.

—Los caminos de los hombres permiten augurar ciertos finales a los que, si perseveráis, os conducirán… Pero si abandonáis los caminos, el final será otro…

Bien puede servirnos esta perla que nos deja Dickens como mensaje a retener de su obra: que el destino del hombre no es inamovible, sino que se construye día a día, de modo que pudiendo cambiar el hombre el camino por el cual transita, puede modificar también su propio final. Puedes ver la reseña a la obra desde aquí.

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