111. Presentación literaria: “La manzana de Nietzsche” de Juan Carlos Chirinos – 9 de junio de 2016

juan carlos chirinos la manzana de nietzsche - eldEl nueve de junio de 2016 tuvo lugar la presentación literaria de “La manzana de Nietzsche” a cargo de Juan Carlos Chirinos. Acompañado por Vicente Penalva, realizaron un recorrido por algunos de los cuentos que conforman esta obra. Chirinos comenzó su intervención haciendo referencia a los términos relato y cuento. En su caso, al igual que ocurre para la mayoría de hispanohablantes, ambas palabras comparten un mismo significado. Por el contrario, en España solemos utilizar cuento para referirnos a una narración infantil y relato cuando se trata de escritos de corta extensión.

Juan Carlos explicó a los asistentes que este es su cuarto libro de relatos. El primero de ellos “Leerse los gatos”, lo publicó hace treinta años. Chirinos se mostró agradecido, en especial, por una crítica recibida sobre esta obra en la que se le animaba a seguir escribiendo y perfeccionado su estilo como cuentista. Desde entonces, son numerosas las ocasiones en las que ha cultivado este género, el cual le permite aproximarse a los temas clásicos presentes ya en el mundo grecolatino y que se han mantenido hasta nuestros días.

Preguntado sobre el proceso creativo de este género, Chirinos comparó el acto de escribir cuentos con el proceso de formación de una estalagmita; un trabajo concienzudo de corrección hasta obtener el resultado deseado: “La verdadera escritura comienza cuando empiezas a corregir el cuento. Cuando escribes el cuento se puede decir que no has empezado todavía, tan solo es el primer borrador. Corriges para hacerle creer al lector que el cuento te salió de repente. Es un oficio físico, como hacer ánforas de arcilla o como ser abogado y redactar un acuerdo de divorcio. La escritura es artesanal. La intención es que, cuando alguien lea el cuento, crea que los cambios que en él se producen son espontáneos. El lector tiene que pensar que ha resultado fácil escribir el cuento y que se ha hecho del tirón. Esto se consigue con la corrección hasta lograr que no se noten las costuras del relato”.

En un libro recopilatorio, como es el caso de “La manzana de Nietzsche”, conforme los cuentos iban tomando forma y se desarrollaban sus tramas se establecieron conexiones por semejanza. En esta obra encontramos a personajes históricos que acometen acciones que en realidad no hicieron, pero que podían haber realizado. Con ello, Juan Carlos realiza un ejercicio de despegue de la realidad histórica para adentrarse en el ámbito de la ficción.

Sobre el mundo de la ficción, Chirinos compartió una reflexión personal en la que sitúa este marco a medio camino entre la realidad y la fantasía. Asegura que las personas sienten la necesidad de domesticar la ficción porque les genera cierto temor. En su condición de profesor de talleres de escritura, asegura haber escuchado en numerosas ocasiones como los alumnos, tras leer un escrito realizado en clase, se apresuran a aclarar: “Esto ocurrió en la realidad”.

Junto a los relatos poblados por personajes históricos, Juan Carlos ha incluido otros en los que sus protagonistas son seres que surgen de la imaginación. En ellos aborda los temas que se adentran en la esfera de la ficción, como es el supuesto de la relación con Dios establecida en el relato de “El sueño de los justos”. En el cuento “El fuego previo de la locura”  la ficción y la realidad se presentan como antinomias; al igual que ocurre con la lengua y el habla, nos encontramos ante los dos lados de un papel, de forma que si se altera uno necesariamente cambiará el otro: “En cierto sentido vivimos en un mundo de ficción porque nosotros percibimos a través de cinco sentidos, lo cual da lugar a una realidad fraccionada. Spinoza afirmaba que el verdadero milagro es que amanezca, pues no tenemos plena certeza de que ello vaya a ocurrir. Es la prueba de que vivimos en un universo imaginario. La relación entre la ficción y la realidad es tan cercana que nos da miedo”. Esta visión la encontramos, de igual manera, en el relato “Memoria involuntaria”.

En el cuento “La manzana de Nietzsche” Chirinos reflexiona sobre cómo el instrumento utilizado en el proceso de creación puede llegar a cambiar la forma de escribir.

El relato “El alfabeto del profesor Chonsky” surge de un sentimiento de venganza por parte del autor. Juan Carlos, tras elogiar la figura de Chonsky como lingüista, lo calificó como un intelectual que, tal vez por desconocimiento o ingenuidad, se erige en defensor de los procesos revolucionarios bajo el lema: “¡Qué viva la revolución, pero que viva lejos!”. Chirinos salda cuentas con él en este relato pleno de ingenio e ironía.

Hacia el final de la actividad, Chirinos compartió con el público asistente su visión acerca del poder transformador de las letras: “La experiencia lectora va subiendo el nivel del lector. No hay nada más subversivo que enseñar a leer porque, o lees por ti o alguien te leerá a ti. Es un arma de liberación. Con cada nueva lectura mejoras la capacidad de interpretar y conocer el mundo, y eso es muy importante”. Como importante es escuchar a doctos en el arte de escribir; tal es el caso de Juan Carlos a quien agradecemos su presencia y acertadas formas de enseñar.